En estos días en los que el pánico está a flor de piel se puede respirar el miedo a donde quiera que estemos.

La vida se vuelve más rápida y más agitada por el temor a no existir. Hoy en día nos vemos con la necesidad de quedarnos en casa y no es por compartir con los seres que andamos, o porque simplemente decidimos estar en casa y tomarnos el tiempo libre para organizar nuestros pensamientos, lavar ropa u organizar nuestro closet. Al vernos amenazados por la no existencia y la terminación de nuestra espacie se dejan ver nuestra verdadera personalidad y esencia por ejemplo los ansiosos, los aprovechados, los que quieren todo para si mismos, los que viven peleando por injusticias y los que se creen invencibles por tener una CONCIENCIA más despierta. Ahora aunque debemos seguir un protocolo  de seguridad para tu salud no debes entrar en pánico con la colectividad de la sociedad.

Ahora en estos días que tuve tiempo para reflexionar sobre lo que está pasando en el país y en el mundo descubrí que tenemos varios miedos y el más grande es el “miedo a la no existencia, extinción  de la especie”. Y aunque me fascina la idea de vivir sin miedo, cuando escucho personas que hablan de anestesiar el miedo, que puedes vivir sin tanto pánico, que la felicidad está al otro lado del miedo y que puedes elegir no tener miedo, en  ese instante me dá miedo encontrarme con alguien que no le tenga miedo a nada.

Desde pequeños nacemos ya equipados con herramientas de supervivencia y una de ellas es el MIEDO.

El miedo es una emoción básica, que nos proporciona información sobre un peligro, cuando corremos nuestro cuerpo  desencadena un torrente  de hormonas para que este se ponga en modo de alerta y así compartir lo que nos puso en peligro de sobrevivir. Sin miedo no habría supervivencia y no existiría la humanidad.

Estás diseñado para tener miedo, así que mejor hazlo tu amigo. Pero la pregunta es ¿cómo hacerlo? bueno para allá voy. Ustedes tranquilos y yo con miedo, digo y yo nerviosa. Para eso hay que saber ¿a qué le tienes miedo?

Los seres humanos tenemos miedos básicos, así que de entrada la mayoría de nosotros tenemos unos más que otros. Los miedos más comunes y básicos en todo ser humano son:

MIEDO A LA MUERTE: Nos aterra morir sobre todo cuando no vivimos la vida que queremos vivir, o no nos aventamos a la aventura de estar con la pareja que deseamos o a no cumplir cada uno de los más locos de nuestros sueños; también cuando no descubrimos nuestro propósito en la vida y lo único que hacemos es vivir una vida que no es la nuestra. Todos en algún momento de nuestra vida moriremos pero que no sea por no vivir.

MIEDO A LA LIBERTAD: Este miedo lo tenemos porque en algún momento de nuestra vida nos vemos amenazados por no ser libres o nos han atado desde nuestra historia de vida por no tener la libertad de expresarnos emocionalmente o nuestra forma de ver la vida.

MIEDO A LA SOLEDAD Y AL RECHAZO: ¿Cuántos de nosotros huimos de lugares por no ser rechazados o no nos atrevemos a expresarle a las personas que queremos por este miedo que nos limita? Y ¿qué me dicen de no estar en un lugar de trabajo deseado, no buscar oportunidades para subir de nivel de puesto en el trabajo por el simple hecho de no sentir el rechazo? Eso solo termina en frustración y en vivir una vida en soledad.

MIEDO A LA MUTILACIÓN: Es el miedo en que nosotros nos encontramos al perder alguna parte de nuestro cuerpo y que tengamos que depender de alguien, perder así nuestra independencia. Hoy te digo que aunque te pasara esto estás capacitado para adaptarte a tu sobrevivencia.

MIEDO AL ÉXITO: Es uno de los miedos más visto en estos tiempos por la variedad de corrientes de la apertura y despertar de consciencia porque lo trabajamos para alcanzar la vida que deseamos vivir. Este miedo se disfraza con las creencias limitantes como son: no puedo, no merezco, no soy suficiente y hasta con la típica no quiero.

Sin embargo esto no quiere decir que por sentir alguno de estos miedos no podamos conseguir nuestros sueños y alcanzar el éxito. Te dejo unos tips para lograr tus metas a pesar de ellos.

  1. Reconoce tu miedo.
  2. Aprende de tu miedo y entrénalo.
  3. Júntate con gente exitosa que no se detenga.
  4. Sé auténtico, se original, no te juzgues y no te juntes con gente tóxica.
  5. Ríete del fracaso.

Toma las medidas necesarias pero no dejes de vivir por el miedo a morir.