Una de las facultades importantes que debemos aprender cómo funciona para poder alcanzar la paz de una manera consciente es, la atención. Es una capacidad que complementa la actividad mental junto con la memoria; para poder recordar es necesaria la atención continua hacia un objetivo específico, por lo tanto, las dos trabajan en conjunto.

La atención es un proceso de concentración selectivo. Cada uno elige hacia dónde dirigir su enfoque. Se elige entre ver el mundo externo o experimentar el mundo real interno, esto determinará si tu experiencia se fundamenta en el conflicto o en la paz.

Elegir recordar el Ahora es igual a quitar la atención al mundo externo, el cual representa el nivel de la mente que se fundamenta en recuerdos pasados (ego). Recuerda que el tesoro del ego son los recuerdos de dolor y sufrimiento que justifican la brecha o fragmentación de lo que es Uno.

Cuando inicias el plan de estudio de manera consciente vas descubriendo tu capacidad para poner y quitar la atención de un objetivo a otro. Dice Un Curso de Milagros: “No puedes ver el mundo y conocer a Dios.  Sólo uno de ellos es verdad. He venido a decirte que no es a ti a quien corresponde decidir cuál de ellos lo es. Si lo fuera, ya te habrías destruido a ti mismo”. T-8.VI.2:2

¿Estás poniendo atención a lo que te muestran tus cinco sentidos? Mientras esto siga sucediendo no vas a poder conocer a Dios y experimentar su Santa Presencia. El proceso para el logro de este objetivo inicia incapacitando a tus cinco sentidos, entendiendo que te están mintiendo constantemente y que no puedes confiar en su veredicto.

En tu mente hay dos voces, una que da gritos estrepitosos y una Voz serena e inequívoca, cuando logres identificar la diferencia entre una y la otra habrás obtenido un nivel avanzado en el plan de estudio para el logro de la paz interior. Tu atención es sinónimo de bienvenida de una voz u otra, debes tener claro que no puedes atender a las dos, éstas no pueden coexistir porque eres anfitrión de una o rehén de la otra.

Esas voces representan a dos maestros con objetivos distintos, uno es el maestro del dolor, todo lo que te enseñe te llevará al sufrimiento y el otro es el Maestro del Amor, todo lo que te enseñe te llevará al entendimiento y serenidad. Cada uno tiene su programa de estudio establecido, sólo se requiere que pongas en marcha esta capacidad tan fundamental para la consecución de la meta que cada maestro te presenta.

Aprender requiere de enfoque y concentración, es decir poner atención continua a las lecciones que cada maestro te ofrece, las lecciones están diseñadas para aprendas a través del miedo o del amor, así sabrás quien está siendo tu maestro ahora mismo; es muy importante que tengas clara la cátedra y el docente con quien la estás cursando.

El plan de estudio del ego es fragmentado, requiere que tu atención se divida en muchas asignaturas distintas, te presiona y satura mucho. Las personas que están llevando este plan de estudio son los que viven estresados, ansiosos, miedosos, carentes y limitados.

El plan del Amor, por el contrario, unifica esta capacidad como nos dice el Curso: ”Lo único que necesitas hacer es ofrecer tu atención indivisa.  Todo lo demás se te proveerá, pues la verdad es que quieres aprender debidamente, y nada puede oponerse a la decisión del Hijo de Dios.  Lo que él puede aprender es tan ilimitado como él mismo”. Para todas las lecciones será la misma respuesta, esto hace que tu aprendizaje sea fácil, práctico y sencillo.

Al principio quizás tu atención se desvíe a la voz estruendosa del ego, pero a medida que practicas y te comprometes disciplinadamente irás viendo los múltiples beneficios de consagrar y entregar la atención como medio para alcanzar el objetivo de alcanzar la paz que te has trazado.

Vas a poner atención a lo que has determinado significativo para ti, por lo tanto, antes de trabajar con la atención debes trabajar en tus valores. ¿Tienes muchos o uno sólo? centra tu atención al objetivo de la paz, porque no hay otra finalidad que tenga absoluto significado y valor, no hay nada más que te pueda proveer de lo que verdaderamente quieres y te conviene. Acepta este hecho ahora mismo para que puedas avanzar de manera rápida en tu plan de estudio.

Entrena a tu mente, para que el Amor tome las riendas de estas facultades que son las que te llevarán a experimentar tu realidad, concéntrate en mirar más allá de cuerpos, no atiendas a tus cinco sentidos, no te dejes engañar por las sentencias que aprueba tu diálogo interno, ya no eres su rehén.

El dolor exige atención, quitándosela así al Amor y centrándola en sí mismo. Tú cuerpo y el de los demás va a llamar tu atención, estos hacen mucho ruido, recuerda que tú aún flaqueas, no vas a poder quitar la atención que le has puesto a las formas, tu tarea es por ahora ver que te pierdes en los ensordecedores gritos de estas máquinas, hasta ahí llega tu trabajo. La ejecución de quitar la atención para mientras tú aprendes es exclusiva de la Voz que habla por Dios. La cual lo hará de una manera magistral en la medida que vayas identificando los ídolos a los que estás venerando a través de tu atención continua y constante.

Pide con todo tu corazón que tu atención se vuelva en favor del Amor. La Expiación no puede negarse a contestar una petición verdadera del Hijo de Dios. La Voz serena dentro de ti se hará presente cada vez que identifiques ídolos falsos en el altar que le pertenece a Dios. Contémplalos y solicita que sean removidos pues su presencia no es la Voluntad del Padre ni tuya.

Y así a medida que tu atención se dirija continuamente al recuerdo del Ahora y sustituya las memorias de dolor cuando menos lo esperes te darás cuenta que ha llegado el fin de la jornada. El plan de enseñanza aprendizaje quedará consumado, y restaurado el Altar en tu mente. No existirá ruido que pueda distraer tu atención de la quietud, la cual envolverá todo lo que quiera venir a confundirte y ya no te engañará más.

Experimentarás la paz porque ya sabes en dónde está tu verdadero tesoro. La gracia les pertenece a los que reconocen esto y todo les es dado, porque han entendido que la Voluntad de Dios es lo único que es Verdad y han aceptado que la dicha y la paz les pertenece eternamente, en ellas queda restaurado el Altar el cual ahora se ve con perfecta claridad.

Escrito por Lesly Vanegaslesly Vanegas
Edición: Luz López
Estudiantes de Un Curso de Milagros
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