Durante cientos de años, en la inmensa mayoría de la experiencia religiosa comunitaria, se ha elegido el canto como un modo de comunión con los demás miembros del grupo y como relación con la divinidad. El canto como oración, es completamente normal en nuestros días, incluso si no compartimos ninguna creencia ni grupo religioso, siempre podemos escuchar una misa cantada por algún maestro en un auditorio: la música sacra.
Pues bien, no ha cambiado mucho la cosa desde que somos seres sociales puesto que seguimos eligiendo el canto y la música como modo de comunicación y vehículo de expresión de vivencias, bien sean de tipo religioso, o profano. Donde no llega la palabra llega el sonido, sin duda alguna.
El sonido forma una parte realidad tangible, en tanto audible y no audible. Los sonidos a bajas o altas frecuencias, existen, aunque no los oigamos. En un sentido alquímico nuestro mundo conocido está formado por luz y por sonido, sencillamente vibración. Nosotros podemos aprender a sensibilizarnos y a resonar con diferentes frecuencias. Podremos reproducir unas cuantas con nuestra propia voz. Y estamos creando sonido, luz y resonancia en nuestro propio cuerpo. O sea que, desde nuestro mundo interno, podemos organizar, cambiar, elevar las vibraciones y hacer transformaciones en nuestros distintos niveles de la materia.
Como seres colectivos, hemos creado muy diferentes modos de orar y cantar juntos. Ahora, incluso trascendiendo su origen y finalidad, hemos adoptado en occidente, formas de canto, que, por su modo de ejecución mejoran nuestro bienestar. Por ejemplo:
Los mantras.
Según Wikipedia: “Un mantra se refiere a las sílabas, palabras o frases sagradas de origen sánscrito que se repiten para invocar a un dios o como apoyo para meditar”.
Protección mental, es su significado literal
“Los mantras – continua la Wikipedia – son recursos para proteger a nuestra mente contra los ciclos improductivos de pensamiento y acción. Aparte de sus aspectos vibracionales benéficos, los mantras sirven para enfocar y sosegar la mente. Al concentrarse en la repetición del sonido, todos los demás pensamientos se desvanecen poco a poco hasta que la mente queda clara y tranquila. Los mantras pertenecen pues al domino de lo sagrado, constituyen el lenguaje divino, y su eficacia es perfecta, “siempre y cuando sean pronunciados correctamente””
Mi experiencia es que calman mi mente danzante y llenan mi espíritu de belleza, me hacen sentir en comunidad con las personas que cantamos juntos y en comunión con todo el mundo. Me producen paz, serenidad y alegría. Los kirtan empiezan a ser muy usados en occidente no ya sólo por los devotos sino por cualquier persona que quiera recibir estos beneficios. Me consta que muchos grupos invitan gratuitamente o por la voluntad, a recibir y participar de estos cantos.
La recitación y entonación del OM, es una práctica común en las escuelas de yoga, estando actualmente totalmente normalizado. El OM es la frecuencia: 136.1o Hz.
En algunas tradiciones, como el Nad-yoga, o yoga del sonido, propone que el mantra ha de ser recitado exactamente para que sea eficaz para lo que fue concebido, lo cual data de miles de años, con los escritos védicos. El mantra no tendrá efecto completo si su recitación no está supervisada y autorizada por un maestro. De esto hay mucho que contar, así es que seguiré otro día. Otro ejemplo:
Los cantos devocionales.
Los cantos devocionales son igualmente palabras o sonidos, repetidos, que acompañan las diferentes prácticas religiosas o rituales. En cada religión se pueden ver diferentes tradiciones con respecto a los cantos devocionales. En Occidente el canto devocional está más vinculado al catolicismo, la Iglesia Ortodoxa rusa y griega y otras muchas iglesias cristianas que usan el canto como modo de oración. Es reseñable en Europa, en Francia, la comunidad de Taizé, que en sus buenos tiempos podría llegar a acoger a más de 5000 jóvenes y adultos de Europa y el mundo entero.
La experiencia de adoptar la oración del corazón de la tradición rusa y repetir una y otra vez cantos suaves y bellos, en todos los idiomas, miles de personas, juntas… es una experiencia única, que puede llevar a alcanzar estados de conexión con lo divino y silencio mental, que permite otros modos de comunicación, con uno mismo y con los demás y para los que están allí, hombres y mujeres de fe, permite la relación con su Dios. (No pretendo entrar en asuntos de fe). El canto devocional es adoptado por numerosísimas comunidades, porque ayudan en el momento de la meditación y de la oración.
Fuente: https://cantoterapia.wordpress.com/author/esferanatural/